Los niños no pueden trabajar fuerza

Seguro que en numerosas ocasiones hemos escuchado afirmaciones del tipo “los niños son niños y no tienen que entrenar”, “¿mi hijo haciendo pesas? ¿Qué quieres que se corte su crecimiento?

Aun me sorprendo al ver esa madre que se lleva las manos a la cabeza como loca cuando ve a su hija de 9 años hacer una sentadilla con una kettlebell de 8kg (con una técnica espectacular, por cierto ya que seguro que algún profesional se la ha enseñado correctamente, pero no quiero entrar en estos derroteros) pensando que no crecerá ni un centímetro más en su vida y que se partirá la espalda en dos.

También me sorprende cuando esa misma madre sonríe y se le cae la baba cuando ve a su [email protected] cogiendo a su amiga a caballito y correteando por el patio de casa (porque en la calle ya no puede jugar), una amiga con muchas papeletas de padecer obesidad infantil, y cuya madre también se asusta cuando la ve con una kettlebell, pero no quiero entrar en si la amiga pesa mas o menos que la kettlebell, o si están o no divirtiendose.

Es digno de admirar como aun en el 2017, existe un desconocimiento tan generalizado sobre el entrenamiento de fuerza en niños. Al contrario de lo que se ha dicho, el entrenamiento de fuerza es completamente seguro siempre que se realice con una buena técnica, al igual que en adultos y para ello la figura del profesional cualificado adquiere un papel de vital importancia en estas edades, y no retrasa el crecimiento, sino que representa un estímulo adecuado para las placas de crecimiento.

Por otro lado, aunque nuestros menores no puedan beneficiarse de ese entorno hormonal que disponemos los adultos, el entrenamiento de fuerza genera una base neuromuscular adecuada y prepara nuestro sistema nervioso para el posterior desarrollo de elementos técnicos más complejos, además de ser beneficiosos para la salud y prevenir lesiones de cualquier índole, sin entrar a valorar los enormes beneficios que tiene el entrenamiento de fuerza para prevenir la obesidad infantil.

Como padre yo me llevaría la cabeza con cifras como las de la Encuesta Nacional de Salud en la que nos muestran que dos de cada 10 niños españoles tienen sobrepeso y uno de cada 10 sufre obesidad; es decir, el 27,8% de los menores en nuestro país ya presenta algún tipo de problema de peso, que con los años puede desembocar en diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Dejemos de culpar a los gobiernos por poner azúcar en todo, al sistema educativo de ser aburrido y convertir a nuestros hijos en hiperactivos, a los vídeo-juegos por ser tan estimulantes. Tenemos la herramienta más poderosa en nuestras manos, ¿Entrenamos?

 

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